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lunes, 21 de marzo de 2011

EL SONIDO

Un sonido de calidad es una de las claves del éxito en todo evento con contenido audiovisual. Concebido de una forma adecuada es capaz de generar ambientes, de hacer cómoda y nítida la comprensión de mensajes en las áreas de audiencia o incluso de conseguir efectos muy diversos.
Características del sonido
Intensidad (Depende de la amplitud):
Distingue un sonido fuerte de uno débil.
Tono (Depende de la frecuencia):
Distingue a un sonido agudo (tono alto) de un sonido grave (tono bajo).
Timbre (Depende de la forma de onda):
Distingue dos sonidos de la misma intensidad y tono, pero producido por distintas fuentes.

INTENSIDAD: La distancia a la que se puede oír un sonido depende de su intensidad, que es el flujo medio de energía por unidad de área perpendicular a la dirección de propagación. En el caso de ondas esféricas que se propagan desde una fuente puntual, la intensidad es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia, suponiendo que no se produzca ninguna pérdida de energía debido a la viscosidad, la conducción térmica u otros efectos de absorción. Por ejemplo, en un medio perfectamente homogéneo, un sonido será nueve veces más intenso a una distancia de 100 metros que a una distancia de 300 metros. En la propagación real del sonido en la atmósfera, los cambios de propiedades físicas del aire como la temperatura, presión o humedad producen la amortiguación y dispersión de las ondas sonoras, por lo que generalmente la ley del inverso del cuadrado no se puede aplicar a las medidas directas de la intensidad del sonido.

ALTURA O TONO: Cada sonido se caracteriza por su velocidad específica de vibración, que impresiona de manera peculiar al sentido auditivo. Esta propiedad recibe el nombre de tono.
Los sonidos de mayor o menor frecuencia se denominan respectivamente, agudos o graves; términos relativos, ya que entre los tonos diferentes un de ellos será siempre más agudo que el otro y a la inversa.

TIMBRE: Si se toca el situado sobre el do central en un violín, un piano y un diapasón, con la misma intensidad en los tres casos, los sonidos son idénticos en frecuencia y amplitud, pero muy diferentes en timbre. De las tres fuentes, el diapasón es el que produce el tono más sencillo, que en este caso está formado casi exclusivamente por vibraciones con frecuencias de 440 hz. Debido a las propiedades acústicas del oído y las propiedades de resonancia de su membrana vibrante, es dudoso que un tono puro llegue al mecanismo interno del oído sin sufrir cambios. La componente principal de la nota producida por el piano o el violín también tiene una frecuencia de 440 hz. Sin embargo, esas notas también contienen componentes con frecuencias que son múltiplos exactos de 440 hz, los llamados tonos secundarios, como 880, 1.320 o 1.760 hz. Las intensidades concretas de esas otras componentes, los llamados armónicos, determinan el timbre de la nota.
Para D. Gile, los esfuerzos de escucha y análisis son los que engloban todas aquellas operaciones mentales que nos llevan a la comprensión, desde la identificación de las ondas de sonido del discurso por parte de los órganos auditivos del intérprete, pasando por la identificación de las palabras como tales, hasta el momento en que el intérprete les atribuye un sentido o renuncia a hacerlo.
Si, por culpa de la mala calidad del sonido, el intérprete deja de oír parte del discurso, difícilmente conseguirá darle sentido. No cabe duda, entonces, de que una buena calidad de sonido en cabina y en la sala es esencial para la labor del intérprete. De hecho, las deficiencias en el sonido pueden llegar a producir más cansancio de lo normal y muchas veces son una fuente adicional de estrés y distracción.

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